Durante años, Google Tasks y Calendar nos impusieron una estructura rígida: cualquier tarea o bloque de tiempo nacía, por defecto, con una duración de 30 minutos. Para quienes buscamos la coherencia entre lo que planeamos y lo que ejecutamos, esto siempre fue un ruido molesto. No todas las tareas son iguales.
Finalmente, Google ha liberado la actualización que permite modificar la duración de las tareas de forma manual. Ya no estamos obligados a ver bloques de media hora para algo que toma diez minutos, ni a fragmentar visualmente nuestra agenda.
Parece un detalle menor, pero en la arquitectura de la productividad, el control del milímetro es lo que evita que el sistema colapse. Ahora, el silicio se adapta a tu ritmo, y no al revés. Si usas Google Workspace, es momento de ajustar tus bloques y limpiar el ruido visual de tu calendario.
