Como es de esperar, respondo con bastante rapidez a los correos electrónicos con buenas noticias.
No soy un gurú ni un periodista. Soy un hombre de fe y letras que ha vivido el frío de la duda y el peso de la elección. Mi oficio es el de Arquitecto de la Palabra, y mi vocación, un peregrinaje: la búsqueda de la Verdad en los lugares donde el mundo juró que ya no existía. Leer más
Únete a los lectores que reciben gratis en sus bandejas de entrada: